Feliz cumpleaños en el cielo. Aunque no pueda soplar contigo las velas, ni cantar el “feliz cumpleaños” como antes, celebro tu vida con el alma. Hoy miro al cielo y te dedico mis pensamientos más sinceros, mis palabras más sentidas y todo el amor que guardo en mí. Tu partida me enseñó que el amor nunca muere, que las personas que amamos siempre permanecen a nuestro lado, de otra manera, pero siempre presentes.